

Los psiquiatras diagnosticarían esquizofrenia, depresión, desorden obsesivo compulsivo o estrés postraumático a los Hijos de Malkav. A veces todo a la vez. En realidad, tienen todas estas cosas y ninguna de ellas. Como los “locos sabios” de la poesía, su trastorno procede de ver demasiado del mundo al mismo tiempo, de comprender demasiado profundamente y de sentir emociones que son demasiado fuertes como para soportarlas. Se automedican con sangre, pero ésa es sólo una solución temporal.
Durante mucho tiempo se ha creído erróneamente que pocas familias vampíricas eran tan dispares como el Clan de la Luna. Otros Clanes los ven y piensan: «todos están locos, así que, ¿por qué deberían importar sus respectivos orígenes?». Para los Malkavian los orígenes importan mucho. Aunque los Sires pueden escoger un Chiquillo de cualquier clase social, edad, etnia y sexo, cada mortal seleccionado para el Abrazo posee algo sólo visible para un Malkavian.
Uno de los dones que los Malkavian buscan en un mortal es lo que ellos llaman “segunda visión”. Si alguien interpreta sueños, puede percibir espíritus o predice eventos futuros de forma infalible, los Malkavian toman nota. Tal persona actúa como un faro que llama a cada miembro del Clan que lo ve.
Otro don reverenciado por los Malkavian es el de la “perspicacia”. Un alto nivel de empatía, un conocimiento muy refinado de cuestiones complejas o un impulso obsesivo para perseguir respuestas a cuestiones filosóficas atraen al Clan. Dado que la perspicacia suele estar ligada a una profesión, el Clan se beneficia de una serie de académicos y doctores, especialmente terapeutas y psicólogos.
Por último, el Clan de la Luna está fascinado con los individuos “rotos” que han cambiado a causa de experiencias traumáticas o que simplemente nacieron despegados de sí mismos y del resto de la sociedad. Para los Malkavian, están sólo a un gentil empujón de tener acceso a un plano de realidad totalmente distinto. En lugar de tratarlos como cargas, el Clan ve en ellos un gran potencial.
Todos los Malkavian sufren enfermedades mentales tras el Abrazo (a veces se acentúa una condición preexistente, otras se añade una nueva dimensión a su inestabilidad). Como si sus pensamientos y acciones se basasen en una lógica ultramundana, parecen saber cuándo su condición se manifestará de forma destructiva o cuándo ofrecerá perspectivas importantes donde antes se carecía de ellas. Por lo general, ningún otro Vástago se siente del todo cómodo en torno a alguien que se sabe que es un Malkavian, ya que se los suele ver como maníacos impredecibles cuyos destellos de perspicacia rara vez compensan sus ataques de demencia.
Algunos Malkavian afirman que hay un factor común a su locura; que todos están psíquicamente vinculados a través de una longitud de onda comunal, una especie de consciencia compartida. Los que son conscientes de su existencia se refieren a ella como la Telaraña o, más recientemente, la Red de Locura.

INFORME DE CLAN

Apodo: El Clan de la Luna, Lunáticos, Locos, Bufones, Oráculos, Derviches, Visionarios, Hijos de Malkav.
Secta: Como clan, los Malkavian tienen un… entendimiento… con la Camarilla. También están en menor número en el Sabbat, donde asustan incluso a sus compañeros de manada con sus exhibiciones psicóticas. Sin embargo, su verdadera lealtad está más allá de las sectas. Cuando llegue la Gehena nadie sabe con certeza dónde se alinearán.
Apariencia: Los miembros del clan recorren toda la gama, desde lo aterradoramente psicótico hasta lo convincentemente ordinario… en ocasiones a la vez. Igual que los asesinos en serie, podrían ser cualquiera: el mugriento vagabundo que habla solo, el agradable y callado vecino, el músico al borde del suicidio… Estos vampiros son capaces de una gran sutileza, y es raro que muestren una cara distinta a la que quieren que vea la gente.
Refugio: Por lo general toman el refugio que se les antoja, aunque a muchos les gustan los asilos, hospitales y manicomios con fondos escasos. Parecen disfrutar de la compañía de mortales desesperados, y prefieren los bajos fondos y las instituciones a refugios más apartados.
Trasfondo: Los Malkavian escogen a sus chiquillos entre todos los estratos sociales y por multitud de razones. Aunque cualquiera puede ser señalado para cumplir con los retorcidos designios de su sire, los Lunáticos suelen Abrazar a quienes ya están locos, o a punto de ello. Muchos otros vampiros creen que Abrazan por capricho; no obstante, casi todos los Malkavian descubren que están apoyando sutilmente algún «propósito» apenas perceptible cuyo verdadero alcance no conoce nadie, ni siquiera sus sires.
Creación del personaje: Hay Malkavian de todas las formas y colores, pero por lo general los Atributos Mentales son Primarios, encajando con la reputación de sabiduría del clan. Aparte de eso pueden tener cualquier Rasgo; con su diversidad de conceptos y trasfondos, estos vampiros pueden Abrazar a cualquiera, en cualquier parte.
Disciplinas del clan: Auspex, Dominación, Ofuscación.
Prohibición Afligidos por su linaje, todos los Malkavian han quedado malditos con al menos un tipo de trastorno mental. Dependiendo de su historia y el estado de su mente al morir, pueden experimentar delirios, visiones de terrible claridad o algo totalmente distinto. Cuando el Malkavian sufre un fallo bestial o una Compulsión, su maldición entra en acción. Sufre una penalización igual a la Severidad de la Prohibición del personaje en una categoría de reservas de dados (Físicas, Sociales o Mentales) durante toda la escena. Ésta se suma a cualquier penalización causada por sus Compulsiones. Decide junto con tu Narrador el tipo de penalización y la naturaleza exacta de la aflicción del personaje durante su creación.
Compulsión: Delirio, el vampiro, cuyos dones extrasensoriales se desbocan, experimenta lo que podrían ser verdades o portentos, pero que los demás llaman productos de su imaginación que el Ansia saca a la superficie. Aunque sigue siendo funcional, la mente y la percepción del vampiro están distorsionadas. Durante una escena se aplica una penalización de dos dados a todas las tiradas en las que estén implicadas Destreza, Manipulación, Compostura y Astucia, así como a las tiradas para resistir el Frenesí de terror.
Organización: La jerarquía de los Malkavian, si es que existe, desafía toda descripción. A muchos les basta con pasar las noches como les apetezca. Sin embargo de vez en cuando, en momentos de gran necesidad, demuestran una extraordinaria capacidad para actuar ai unísono, incluso sin ninguna dirección aparente… y a veces hasta sin que parezca haber comunicación entre ellos. Todos a una salen de sus desoladas moradas y caen sobre el problema en cuestión. Una vez resuelta la cuestión vuelven a sus rutinas. Las hipotéticas maquinaciones de los Malkavian contra los demás clanes son incomprensibles para los extraños… lo que es de agradecer.
Linajes: Antes de que la Disciplina de Dementación se contagiase a todo el clan (más o menos en 1997), muchos Malkavian expresaban su talento alterador de la mente a través de la Disciplina de Dominación. Unos pocos no fueron atrapados por la redoblada ola de locura que barrió al dan, y todavía tienen este poder en lugar de . El resto no presta especial atención a estos desviados; de hecho, salvo algunas excepciones, los Malkavian no hacen distinciones entre este linaje y el clan en general.
Cita: Ríete si quieres. No importa. Créete mucho más listo que el pobre y arruinado lunático. No importa. Pero piensa en esto: eres una cosa muerta, lo mismo que yo. Moriste y renaciste… como esto. ¿Qué nos hace diferentes? Muy sencillo: yo recuerdo lo que vi cuando estaba totalmente muerto. Tú también estarías loco.


ESTEREOTIPOS
Assamitas: Vale. Eso está hecho.
Brujah: Quiero que me guste el típico Brujah, pero su cráneo es tan jodidamente duro que no puede abrirlo y sacar todo el buen material que ni siquiera él sabe que hay dentro. Así que olvidadlo.
Gangrel: No son animales, por mucho que diga la gente. Mira bajo la piel del cadáver y después bajo la capa de pensamiento bestial, ¿y qué encuentras? ¿Un secreto peor que hombre, cadáver o animal? ¿Sí? ¡Sí!
Giovanni: ¿Qué precio pagaron esos idiotas por sus chismorreos? Son noticias de ayer, cualquiera puede enterarse sí escucha, y los Giovanni han vendido sus almas por eso que llaman su «gran secreto». Bah.
Lasombra: (Un irresistible ataque de risitas histéricas que desemboca en una estruendosa carcajada.)
Nosferatu: Han mortificado su propia carne lo bastante como para reventar el muro del engaño desde el otro lado de la percepción. Van detrás de algo, pero, ¿quién sabe si quedará algo de ellos cuando lo encuentren?
Ravnos: ¿Dices que nosotros deliramos? Échale una mirada a los Ravnos.
Seguidores de Set: No puedo entenderles. ¿No están locos? ¿Es que no comprenden lo que han visto? Dios mío. Dios mío…
Toreador: Marionetas que tiran de sus propios hilos, o qué se los ofrecen a cualquiera que desee hacerles bailar.
Tremere: Van. A por. Nosotros.
Tzimisce: Pingüinos. Decidieron que les gustaba tanto el agua, que cambiaron sus alas por aletas. Y estaban tan cerca…
Ventrue: Nunca lo aceptarán, no importa quién intente mostrárselo. Bueno, no digáis que no os avisamos.
Caitiff: De entre ellos surgirá el Heraldo.

LA FÁBULA DE LOS NIETOS LISTOS
Un día, Dios se sentía un pelín travieso, por lo que pensó en un pequeño truco. Creó hijos para que comprendieran el universo por él. Cuando este primer hijo hubo producido hijos, Caín y Abel, les lanzó un desafío. Le dijo a los chicos: “Vuestro trabajo consiste en saber qué está pasando en realidad. Id y traedme un sacrificio digno de Mí”.
Caín preparó un sacrificio de plantas, diciendo: “he aquí el mayor sacrificio que puedo encontrar: aquello que me da la vida”. Pero Abel preparó un sacrificio de sangre -sangre de animal- diciendo: “He aquí un sacrificio aún mejor: ¡sangre!”.
“Chico listo, Abel”, dijo Dios, y tomó la sangre. Caín se dio cuenta del truco y golpeó a Abel en la cabeza. “¡He aquí un sacrificio aún mejor!”, dijo. “¡La sangre de Abel!”.
“Chico listo, Caín”, dijo Dios. “Has cazado esta al vuelo. Te diste cuenta de que la sangre es el camino hacia el poder, y el poder es el camino para descubrir qué está pasando en realidad. El poder al que acabas de acceder será tu protección en tu viaje”.
Caín entendió, pero sabía que no podía vivir más con sus padres y la gente de sus padres, que eran como animales de sacrificio para él. Por ello, deambuló por el mundo.
Un día, Caín se sentía un pelín travieso, por lo que pensó en un pequeño truco. Creó hijos para que comprendieran el universo por él. Cuando este primer hijo hubo producido hijos, les lanzó un desafío a sus “nietos”.
“Vuestro trabajo consiste en saber qué está pasando en realidad. Id y traedme un sacrificio digno de mí”.
Todos ellos sacrificaron un montón de cosas a cambio de poder: arte, magia, dinero. Un tipo hizo una ofrenda de libertad ofreciendo su sometimiento. Un nieto listo sacrificó su belleza en un altar de mortificación. Y un tipo, que aparentemente no había aprendido nada de Abel, sacrificó algunos animales. No se lo tendremos en cuenta.
Pero el pequeño Malkav no tenía nada que sacrificar que fuera digno del hombre que le diera su sangre. Por lo que dijo: “La única cosa que puedo sacrificar que se acerque a digna soy yo mismo”. Dicho lo cual, se sacrificó a sí mismo. O lo intentó, por lo menos, pero no se pudo imaginar cómo hacerlo. Lo que acabó sacrificando fue su propio sentido del yo.

“Chico listo, Malkav”, dijo Caín al pequeño tipo, que estaba tosiendo la sangre de su autoidentificación desaparecida. “Te has dado cuenta que la sangre del yo es aún más poderosa que la sangre de los otros, y es el pasaje para descubrir qué está pasando en realidad”.

Los Murciélagos Ciegos Y El Elefante
Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, siete murciélagos ciegos. ¿O eran 13? se me ha olvidado. El caso es que estaban un poco hambrientos de sangre fresca, porque eran Murciélagos Vampiros Ciegos, por lo que echaron un vistazo por los alrededores buscando algo que morder. Excepto que no podían echar un vistazo, porque eran ciegos, lo que deberías haber notado ya.
Pero su sentido del olfato infaliblemente agudo les guió hasta un elefante jugoso, regordete y lleno de sangre… que en esta historia personifica a toda la realidad. ¿Lo coges?
El murciélago Gangrel se chocó con la cola y dijo: ¡ajá! ¡Este elefante es en realidad un nervioso animal! Eso es en lo que me convertiré.
El Brujah se rompió los colmillos intentando morderle las pezuñas y dijo: ¡ajá! ¡Este elefante es como una mano de mortero dura, pétrea, insensible que aplasta todo lo que tiene debajo con despreocupación y sin lástima! ¡Eso es en lo que me convertiré!
El Nosferatu se metió en el culo del elefante y dijo ¡Ajá! ¡El elefante es en realidad una masa seca, arrugada, apestosa, fruncida que vive en una cueva húmeda! ¡Eso es en lo que me convertiré!
El Tremere mordió la cabeza y y dijo: ¡ajá! ¡El elefante es en realidad un cerebro insignificantemente pequeño que lucha por controlar un cuerpo inmenso y poderoso! ¡Eso es en lo que me convertiré!
El Ventrue palpó las piernas y dijo: ¡ajá! ¡El elefante es en realidad una columna poderosa y erguida que puede soportar todo el peso con fuerza, pero con poca flexibilidad o elasticidad! ¡Eso es en lo que me convertiré!
El Toreador palpó la trompa y la boca y dijo: ¡ajá! ¡El elefante es en realidad una vara grande y firme o un agujero cálido y húmedo! ¡Eso es en lo que me convertiré!
Y el murciélago Malkavian, más ciego que el resto, descendió en picado y se las arregló para esquivar por completo al elefante. ¡Ajá!, dijo el ignorante Malkavian, según lo pasaba volando. ¡Los demás están montando un escándalo enorme por un elefante que en realidad es un gran montón de nada! ¡Eso es en lo que me convertiré! Por lo que, así te lo digo, ¡continúa aleteando!

Anatole, un MALKAVIAN EJEMPLAR
En gran medida, la locura es el sentido más divino… Al menos cuando sale en una discusión del profeta Malkavian Anatole de 6ª Generación. Aún desde sus comienzos como un fanático religioso en la oscurecida Francia medieval, Anatole ha dirigido a su congregación a heroicas hazañas y, asombrosamente, a la victoria. A lo largo de los siglos, el fanatismo de Anatole ha cambiado de Dios a la Yihad: se ve a sí mismo como un santo moderno, protegiendo igualmente a humanos y vampiros de las maquinaciones de los Antediluvianos y otras viejas amenazas sobrenaturales. Es un heraldo de la Gehena (al menos él dice eso), y sólo a través de su divina inspiración los vampiros y la humanidad serán salvadas en las noches finales. Siendo así, que sus locas profecías han sido, extrañamente, lo suficientemente correctas para convencer a la mayoría de los vampiros escépticos.
Anatole no es un combatiente natural, pero sus enemigos están avisados al caminar sin motivo alrededor del vampiro loco. Entre sus potentes disciplinas de Auspex y Ofuscación, Anatole puede, a menudo, vencer a un enemigo antes de que él mismo comprenda que está en una lucha. Ha aprendido también disciplinas físicas de Lucita y Beckett y es formidablemente hábil en las disciplinas Malkavian de Dominación y Dementación (un único poder, El Beso de Ergot, es conocido por haber conducido a legiones de enemigos a farfullar una manía religiosa). Lo que más asusta de todo (a ojos de los vampiros) es el hecho de que es evidente que Anatole está completamente tocado por un golpe de Gracia Divina; ha repelido a vampiros portando un crucifijo e invocando a los Poderes Superiores.

Anatole fue dado a luz por la esposa de un capitán de la guardia en el París de 1172. Se convirtió en centinela de la patrulla de la ciudad, pero se sentía fascinado por la Iglesia y era una persona muy devota. Pierre L’Imbecile, un Malkavian (y también una persona muy devota), decidió abrazar a Anatole a causa de su habilidad para ver los movimientos de Dios sobre la Tierra. Pierre le explicó a su chiquillo que su papel sería demostrar que los Cainitas sirven a los propósitos del Señor, y después le abandonó. Su trastorno mental, la tendencia a experimentar alucinaciones, le hace ver símbolos, personas y objetos que no existen (aunque él cree que éstos son la revelación de la presencia de Dios). Es bien sabido que Anatole ha sido capaz de repeler a otros Vástagos invocando a los ángeles que sólo él ve en su mente fracturada.
Este Malkavian es muy hábil en el uso de la espada y el escudo, y domina un impresionante abanico de Disciplinas. Un gran número de sus poderes no entran dentro de las competencias de los de su clan, y él nunca ha revelado de dónde los ha aprendido. Ha sido visto rodeado por un séquito de peregrinos de aspecto monacal, y se supone que son sus ghoul, su rebaño, o una combinación de ambos.
Anatole pasó casi un siglo poseído por un fervor religioso durante el cual cometió diablerie sobre muchos vampiros, creyéndose dirigido por la Voluntad Divina; a lo largo de estos años hizo muchos enemigos entre las filas de los Cainitas. Hacia finales del siglo XVII, este personaje se hallaba involucrado en la Revolución Francesa y la ola de misticismo que ésta inspiró. Luego cambió el foco de su fervor de la Cristiandad a la Yihad. Conoció a otro Malkavian, Octavio, que le pidió que cometiera diablerie sobre él, transmitiéndole así sus visiones sobre demonios alzándose de la tierra. Con estas nuevas motivaciones, Anatole viajó hacia el Nuevo Mundo, donde comenzó a extender la noticia del advenimiento de la Gehena.
El largo cabello de Anatole está sucio y enmarañado. Sus rasgos son delicados y tiene una constitución media; parece un mercenario vagabundo, y lleva una armadura remendada con piezas escamoteadas de cadáveres. Su espada está oxidada y manchada de sangre seca, como a menudo lo están su boca, su pelo y sus ropas.
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